
¡Largo!¡Largo! No me tientes... no me dejes de nuevo a tientas. Atraz! Bestia infernal, vícera coyuntural. Estoy morada de intentar no respirarte.
Violencia prostituta de una piel expuesta. Dermis exhibicionista promiscua al golpe infundamentado, en que se funda la culpa del arsénico en 20 pepas del fruto prohibido. Y devenimos en olvido. Puño femenino convertido en falo lacerante de más y más pieles-presa. indefensas. Y ojos desorbitados voyeristas que vociferan ver más sudor. Más narices vomitando rojo. La cabecica combulsiona, el cabello baila de forma lasciva obscena y sádica. Pero los pies se clavan. Raices. Zazen. ¿Nirvana?
Desaparece la montaña... leer: Uñas. Rasguñaba. Y encontró una uña en la grieta de la pared... Sensación... solo carne... como uñas de gatos en los tímpanos ¡Lentos!
¡Largo! ¡Largo!... no te me acerques... no ese aroma... no ese sonido que es escozor a mis ingles y redoble brutal en el clítoris... no esas manos inocentes a las que se les robaron susurros de orgasmos... No ese verso, esa carcajada, esa sátira, esa seriedad del sudor de la cerveza... esa luna clicheteada... pero solitaria... ese oficio... ese impulso...
Antes no veía las estrellas en la ciudad.
1 comentario:
Qué sexual :s ..
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