me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

miércoles, julio 08, 2009

fin.

Simplemente se hartó de reciclar los buenos versos, o en su defecto ininteligibles y por ende loables. No soportó más la intimidación causada por las miradas de infantes. Tampoco el seguir en el viscoso ciclo vicioso de la retórica rebuscada.

Y así fue como ese día se suicidó. Bueno… la verdad se agachó a recoger un billete y un camión le atropelló. Y todos fueron felices para siempre… aunque… ¿todos quienes?

1 comentario:

Iyari Feria dijo...

Que interesante escrito..
me haces pensar *-)..