… serán... ¿serán? … ¿Serán tristes todos?... todos los reflejados en los cristales ¿…? La luz tenue de lámparas estáticas permite distinguir las marcas más fuertes, violentas y notorias en mi rostro. Ese rostro.
Cuatro depresiones en el terreno de mi piel. Dos producidas por la risa. Dos por el cansancio. Oh… se han multiplicado. Risa ¿alegría? Cansancio ¿enojo? Como sea, ningún tatuaje de los segundos marcados por la tristeza.
Pero si no muestro ninguna expresión concreta, si no obligo a trabajar a mis músculos, las sombras y las luces en conjunto retratan tristeza.
Dos manchas. Dos círculos oscuros donde no hay matices ni iluminación. Por ellos entra el reflejo de carnes que luchan con la gravedad manteniéndose firmes y… ¿bellas? Solo compactas pero suaves. Muestran lo prematuro. Indefenso. El Carpe Diem nostálgico e ingenuo a los viejos.
Se observan… y aunque en la penumbra no baile la luz, está la consciencia citadina… que indica que los segundos pasan. Que se suda en seco. Que la carne cede lentamente de forma imperceptible. . . Serán… serán tristes… ¿serán tristes todos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario