me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

miércoles, julio 15, 2009

Y ¿entonces?

Tres figuras: Distintas formas en el lugar de Uno solo. Pero ese Uno no me importaba. Repetían el mismo solemne canto. ¿Era su voz? La que me hacía mantener las pupilas fijas en su todo ¿…? No... porque cuando la alzó sobre las otras gritando el odio de la diferencia rompió el encanto. Y al regresar a lo mismo apacible casi aburrido, yo volví a caer. Era su torso desnudo… no… no logro engañarme. Era el gesto de los gritos estertoricos que pegaba su ombligo. Un Ombligo que suplicaba abarcar, saborear, morder mis pezones inquietos: indefensos, pero infinitamente inquietos. Y ¿entonces?

No hay comentarios: