me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

domingo, marzo 02, 2014

I

Almas santas, almas pacientes, almas cautivas, rogad a dios por nosotros que nosotros rogaos por vosotras para que el señor les de su jajajaja ¿En serio? dadle señor el descanso como un payaso, lo maquillaron horriblela luz perpetua ¡está acabadísima! con lo bonita que era, por los siglos de los siglos jajajamén. Abajo hay tintos y aromáticas mi más sentido pésame.

 "Con este ruido no hay quien llore", pensó Magdalena antes de dar un portazo escandalizado para abandonar inmediatamente la funeraria.

 ¿A donde podía ir? Comenzó a caminar a tropezones guiada por sus ojos evaporados. Era la cuarta vez que sucedía. "Viernes 13 de marzo. Ya ni siquiera hay agüero. Ni respeto por el muerto, ni agüero". El 28 de diciembre del 2013, Magdalena se despertó llorando.A dios le dió por abrirle la llave de los lagrimales ¡Pásela por inocente! pero se le olvidó cerrársela. No es que existiera un motivo especial, simplemente era una mujer de 64 años, hecha y derecha, que no podía parar de llorar.

 No era un llanto ininterrumpido, habría muerto deshidratada, o se le habrían hinchado los ojos hasta explotar causándole un derrame cerebral, por las cuencas vacías sin ojos que retener tanto pensamiento que empuja a los sesos. Esta era la vigesimoquinta vez que le sucedía y no había logrado establecer un patrón. Sencillamente, en medio de su cotidiano día a día, un día se ponía a llorar durante tres o cuatro días. Al principio sus hermanas la escuchaban, aunque no tuviera nada que decir, incluso su hijo la quiso llevar a un psiquiatram pero no le encontrarion ninguna irregularidad. Después del tercer episodio nadie más se la aguantó. Y no podia culparlos "¡Nadie quiere ver a una vieja berreando durante días y días, claro!"

 Fue entonces cuando la tía abuela de su mamá (Q.E.P.D) se cayó en la alberca de la casa de campo donde vivió desde su juventud, y que Magdalena visitó en su primera comunión, y una prima política llamó a su teléfono para notificarla y hacerla partícipe del funeral. Al contestar al teléfono, magdalena estaba en el primer día de su episodio.

Desde entonces empezó a roobar muertos, a llorar duelos ajenos. Tan pronto sentía la primer oleada de calor subirle por las mejillas y las comisuras de los labios halar hacia sus pechos, que halaban a su vez hacia sus rodillas, Magdalena almidonaba su camisa, iba a la lavandería por su sastre negro, y sacaba el rosario del baúl. No es que fuera devota, hacían veinte años desde que perdió la fé, cuando murió su marido; el rosario era una especie de escudo. En las exequias  suelen volver viejos amigos, aparecer nuevos familiares y hasta resucitar muertos. Pero nadie se le acerca a una viejita llorosa y con un rosario en las manos, a preguntarle ¿usted de donde lo conocía?, una forma decente de decir ¿quién coños es usted?
No. A ella nadie la molestaba, es más, sentía el agradecimiento de los verdaderos familiares, porque a veces hacían falta lágrimas para el muerto . ¡Habría sido una excelente plañidera, logrado una fortuna en la antigua Grecia, estaría inmortalizada en una ánfora fúnebre y toda la cosa!

Así, había encontrado la manera de sobrevivir a otros 14 episodios. Lloraba en paz.

Pero esta vez había sido insólito. Hacía más de un mes lo había percibido. Cierta incomodidad, inseguridad. Lo primero fue aquel niño que entró un día a la sala fúnebre con guayos, una camiseta azul y un balón entre las manos. Y sus padres como si nada. Cada vez había menos susurros, menos tristeza caliente apiñuscada, menos lágrimas y más carcajadas. La gente ya ni siquiera aparentaba aflicción, y ella se sentía casi tan incómoda como en esos centros comerciales donde su ahijada adoraba llevarla.

Esa tarde, entró al baño para calmar las náuseas que le habían provocado dos concuñados de algún muerto que morboseaban a la sobrina de alguna yerna, y tropezó con el cable de la plancha con el que dos tías intentaban peinar a alguna nieta.

¿Y ahora a donde iría? ¿A donde puede ir una vieja viuda a llorar sin motivos un viernes 13 del 2014?


sábado, abril 06, 2013

Disfonía

A medida que los días pasan, los espejos se revelan y se niegan rotundamente a reflejar. Pasan los días, los contornos tienden a borrarse, y los colores se mezclan de informe forma. Sin embargo, ante los ojos de los otros, parece estar totalmente definida. ¿Cómo es capaz la gente de recordar tan fácilmente los rostros y las cualidades de las personas? Clara, tranquila, enfocada. Como si finalmente respondiera a esta realidad inmediata. Está tranquila, sí. ¿Y qué? Ya no es una alcoholica, drogadicta irresponsable. Sí, y ¿qué? Ya no actúa como una niña de ocho años. Sí, ¿y qué? Al aceptar el papel de ser su propia madre, no tuvo en cuenta que se odiaría también en secreto. Porque al ser su propia madre, también sería su propia hija… pequeño detalle. Al sentir todo tan calmado busca debajo de la cama vestigios del caos de ayer. Intenta reciclar viejos cuentos, pinturas sin acabar, abre la boca para dar un grito, y ¿qué sale? Contornos, colores, preguntas, pataletas, etiles, guitarras desafinadas, cabezas rasuradas, telones, cayos, murmullos. Todo sin forma. Ya no reconoce su voz, Le falta su voz. Ya ni siquiera logra escribir, quiere pero no lo necesita. Ahora es ordenada. Ya no hace lo que no sabe. Y ahora sabe que no sabe sobre nada completo. Antes esperaba haciendo. Ahora espera para hacer. ¿no entiendes la magnitud del problema, cuando al abrir la boca e intentar cantar, solo sale un hilo desteñido de lo que solía ser una enorme y deslumbrante madera de preguntas, sensaciones y creencias?

domingo, octubre 07, 2012

todo puede ser utilizado.

y no desaproveches las cosechas de odio: El pudor del cariño es necesario. No hay sentimientos vanos, ni sensaciones negativas. Nada hay meramente metafísico. Todo puede ser utilizado. Y después de haber succionado el jugo de la caña, escupe el bagazo. No durarán para siempre las fibras entre tus dientes. Cuando te aburras, ríete del espejo. No. Ríete con tu reflejo. Usa el rimmel solo por diversión. Pero no mientas solo por necesidad, hay que ejercitarse.Demasiado peligroso el arte del olvido. La belleza no es para agradar, es para provocar: como solo lo hace un empujón fortuito en la calle. Siempre se paga un precio por el sexo, haz tu subasta y aprovecha las promociones. Hay que renovar los vicios. El masoquismo tiene muchas fechas de caducidad

martes, mayo 08, 2012

sería

Pero las estatuas no pasan saliva. Y si cuando éste prolongado instante termine he olvidado el impulso para romper este molde? Y si mi sangre me traiciona y para entonces ha dejado de circular? Estoy muriendo. Súbitamente me doy cuenta: estoy muriendo. Pero ¡qué horrible sería morir así, en una postura tan bellamente incómoda! Soportar el dolor de los músculos hasta que los gusanos me hicieran la bondad de comerlos. Sería un eterno suspirar: eterno acomodarse de mi médula! Sálvame. No aguanto más! No es cierto, sí lo hago. Tengo sueño, pero sería fatal quedar dormida. Despertaría entumecida, asustada por tantos ojos escudriñándome palmo a palmo. Pasmada. Intacta. No puedo dormirme ahora, para despertar mañana, igualmente desnuda, rozando un solo par de ojos cercanos que no me miran, pero me tocan.

martes, abril 10, 2012

dentro del---

“Soy una persona. De aquí en adelante van a pasarme muchas cosas” ¿Por qué tienen en mí una repercusión tan fuerte dichas palabras? Son como un mantra que me deja pasmada, pero abre mis ojos.

Fue una caída libre, y mientras yo me sumergía, todo subía a la misma velocidad mía. Mi terquedad y yo decidimos leerle algo: “Papá había muerto”, otro conjuro que ponía a humedecerse de saludade mis ojos.

Antes nos habíamos encontrado. E intentamos conversar. Con una alegría sorda corrí a verlo. Cuando lo ví sentado impregnado del centro, mi alegría empezó a dudar: había algo extraño, no era solo que se hubiera afeitado… Empezamos a contarnos, sin escucharnos. Él y su hastío de eunucos competitivos y petulantes, listos a lanzar el zarpazo al caído, a perseguir y atrapar adulaciones baratas. Yo y mi angustia de estar viva y mi cuerpo que no se acostumbra a mi pensamiento -¿mi pensamiento que no se acostumbra a mi cuerpo?-. Me tendía una colombina y yo la acariciaba. Le ponía mi mano y él la mordisqueba.

Y entonces, ingenua, saco el preciado libro que pronto debía devolver y empiezo a leer, porque

-Esto casi me pone a llorar hoy.

El mendigo entra, solo tiene 200, de malas hermano, el pan vale 1300, pero tengo hambre hijueputa, váyase viejo gonorrea “Papá había muerto¨, vieja marica yo tengo hambre, todo bien viejo déjeme pasar la clientela, viejo asqueroso, voy a echarle a la policía “¡Papá había muerto de la misma manera que era profundo el mar! Comprendió de repente¨ para que deje de joder, asqueroso. “No estaba cansada de llorar, comprendía que papá había acabado”

-Discúlpeme por no poner atención… pero usted entenderá, el foco…

-No importa, está bien, digo. Pero no estaba bien. Estaba terriblemente triste. El mundo –humano- es sumamente triste. ¡Qué enredo en mi garganta! Mi mano sostiene, abraza con fiereza el libro.

-¿Qué piensa?
-Nada. Todo… fue muy caótico, respondo. Pero que horrible la señora que limpia el vidrio del local y sigue lanzando improperios contra el viejo aún cuando se ha ido. Es normal actuar con violencia cuando se tiene hambre, y al menos ese hombre no tenía miedo. Solo hambre… Y tú en frente de mí, la pobre hora estará harta de que la mires tanto y no la toques –por eso al llegar aquí y sentarme a escribir, cambié la hora por una desoficializada-.

Te he extrañado tantas veces, y venía con impaciencia a restregarme contra tu pellejo- Como tantísimas veces no ha ocurrido lo que esperaba, pero a diferencia de esas otras, no estoy triste por eso, ni enojada. Solo me caí y tenemos la seguridad del piso como distancia. Ni triste ni enojada, solo un poco aburrida. Pero a medida que me alejo deja de enturbiarme, y es el mundo el que lo hace, no tú. Estoy a punto de atacarme a llorar y tú me besas tan dulcemente, pero yo ya me fui, así me duela un trisito más que te vayas ahora, pero es porque me ciento prematura y angustiada por la gente que va y viene por las aceras. Y ni sé cuando te fuiste y camino con la mirada empañada pero sin ser capaz de llorar. También estuve alegre mientras tanto. Muda y nerviosamente alegre. Tornaba en siete colores distintos por cada cuadra que avanzaba hacia un lapicero para poder escribir esto:

Doctor, tengo unas horribles flemas en la garganta, y siento que estoy a punto de esputar, pero no quieren salir. Intento forzarlas, pero siento que lastimo mi cuello por dentro. Mi voz. Sospecho que cuando salgan se terminará esta década de miedo –claro, vendrán nuevos miedo- y podré cantar otra vez, podre volver a arrullar a mi querido con mi voz –o despertarlo ¿por qué no?- Podre volver a ser un ave y…

Doctor hoy me siento con los ojos muy abiertos, y cansada. Mi cuerpo está algo asustado porque no se acostumbra a mi pensamiento y a mi deseo –si es que existe-. Pero mi hermana diagnosticó –sin querer- la ira de mis pies: Usted tiene pata brava. Vuelve los zapatos una nada. Rapidísimo.

Doctor, sufro de ira en los pies. (Acabo de sentir el frío. Rompería de una patada el televisor, con mis pies.)

sábado, marzo 24, 2012

esto NO es literatura


Yo odio ser una desencantada. Odio olvidar el olvido de las sientes. Odio prometer cada noche que ésta es la última lágrima, y también mi miedo a la inmensidad.
Estoy atiborrada de tantas cosas y no cosas desde el primer día que me zamparon al mundo.
Antes, mi tristeza era rabia purita, porque me callaba. Pero me enseñé a habla y, y no hay quién me calle -¡CÁLLAME!- como sea. Soy un bicho fuera de contención. Un descontrolado semental castrado que recicla sus lágrimas para bañarse las crines.

Hubo un tiempo tan feliz… un tiempo de modorra en que olvidé mis cicatrices. EN que dejé de tener pesadillas, y corrimos tan felices.

Pero estoy quieta porque quiero. Tengo algo que añoré, y ahora no sé qué hacer con ello. Así es ¿no? Hablamos tantísimo de libertad, de romper el yugo, de dejar de ser autómatas, y al romper todo eso….
Mierda.
Estoy aquí. A solas. Sentada frente a una mujer débil, confundida. Ojos rojos, pequeños y llorosos. Risos desesperados. Llena de promesas y desilusiones ¡No de otros! De sí misma. Temblorosa, fría y quieta. Intento ser audaz, calentarme, obligarme a mover. Y luego otra vez sentadas. Tú y yo. Odiándonos mutuamente. Teniéndonos lástima. Odiando la lástima. Con ganas de abrazarnos y sin ser capaces de ello.

Hola. Mucho gusto: Soy un ser imposible. Soy capaz de hacer cualquier cosa, y por eso, no hago nada. Me adelanto a los hechos temiendo por los que ya pasaron. Por eso en este instante me quedo quieta y no hago nada.
No me arrepiento en tanto que escribo. Si no hablo, me añoro eunuca verbal. Pero tú no me lees, me escuchas.

Quiero estar feliz y cansada. Quiero pensar en un semental y un chita. Quiero decidirme y llenar la pared de vida solo con un pincel y con canciones. Quiero jugar y olvidar lo no olvidado. (Al estar con migo, has estado con 20 mujeres distintas, Casanova) Quiero mi euforia y mi ingenuidad. Voy a botar por un tiempo mi enojo y mi miedo. (Que casualidad!, yo estaba pensando lo mismo)
Si puedo ser temerosa con cosas aterrorizantes, ¿Por qué no con la simpleza de comenzar?

jueves, noviembre 03, 2011

pa' qué?

pecho hinchado
tórax comprimido
desidia en medio de tanta riqueza, nostalgia de huellas en medio de las calles de oro.
tanta espera
tanta indignación

viernes, octubre 14, 2011

tengo tantas cosas


No es que quiera suicidarme, tan solo necesito asesinarme. ¿No ves la diferencia? Y si no lo he conseguido ¿Cómo podría sostener panfletos y unirme a una causa? Si no entiendo el idioma en el que se habla y por mas que intento lavarme la cara y vociferar cosas inteligentes y necesarias, solo tengo gritos que quieren acercarse a la palmada que un doctor que no conozco atinó a darle a mi redondito y puro trasero un primer día de tantos que no tendrían fin en sí mismos. Para sí mismos.

Tengo unos lentes de desolación colocados en el fondo de mis pupilas. Por eso necesito que me hables mientras mis parpados me arrullan. -Si en algún momento llega a agradarte mirarme a los ojos, es inevitable que sienta tristeza… alguno de los dos.-

También tengo tristeza. Tendría rabia si pudiera hacer algo, pero como no es asi, solo tengo tristeza. Se me agotaron los planes, y agradezco ahora no tenerlos. Tengo tantas adicciones que no se por cual de todas ellas pedirte perdón. Pero es que hay tantas cosas que me desbordan, y ya ni se cuales son. ¿Ves que son tantas cosas por las que pedir disculpas? Si, la sinceridad también es un vicio.

Pero todo el tiempo se me pierde el gatillo.

sábado, septiembre 24, 2011

tantos tan

Ahora. Siento que ya no puedo decir Indómita. Si lo hiciera, sería una mentira, una súplica: una oración.

No tengo miedo. Si digo: no tengo miedo, también miento.

Quiero escribir sin metáforas, aunque la escritura sea tan solo un metafórico argumiento de tantos no sé qués. Cada frase es concebida en mi cabeza, y la dejo flotar allí mientras me decido a mover la mano. No quiero mover las manos para escribir. Me envuelve un inusual calor que me amodorra al tiempo que me inquieta.

Estoy harta de la contemplación y el pensamiento que viajan estáticos, dándole tan solo un peso inerte a mi sombra. A mi cuerpo.

Mi cuerpo tan roto cuya imagen soy tan incapaz de romper.
De mi sólida soledad me he derretido para devenir en esto que no puedo nombrar: a veces tan cristalino, otras tan viscoso.

Y es que ya no diferencio si soy un río, o un pozo de brea.

sábado, julio 23, 2011

solo por no perder la costumbre

(En ocasiones me temo perjudicial para la salud. No, no me temo: me ambiciono. He abandonado la escritura para ser escritura. No soy deseada, veo que me desean. En ocasiones solamente, muy poco a menudo)

Mi nombre suena intermitentemente, como un timbre molesto que me interrumpe, me despierta. Poco y nada me importa la mancha amarilla en el cobertor blanco. En el cubrecama blanco… ¿cobertor, cubrecama? ¿Cuál es la diferencia?

Solo regalo alcohol, tabaco, drogas y libros. Quizás flores, que vienen siendo lo mismo. Cuando por la calle la gente grita, chifla y se detiene; cuando los cuellos en el bus se voltean, las manos se recargan en un vidrio y algunos se paran, entonces, yo sigo derecho. No despego la mirada de mis puntos fijos. Y no es que tema el caos o hallar algo súbitamente horrible. Es que me niego a desaparecer. Es que si voy a fundirme prefiero que sea con un charco. Es que me empecino en escribir así no tenga ya escritura. Así me produzca este insaciable y agudo dolor de cabeza que me va a terminar m

jueves, julio 07, 2011

Cleptópatra

Vengo a verte porque me han dicho que falsifican tu sazón por las calles
a precio de sexo inconsciente
(de botella incandescente)
Porque ya el único lápiz que mueves es el que hace invisibles tus labios
(Carmesí la sombra de tu regazo).

Me he perdido al buscar el aroma que me guía a tu cama de perro mojado
y es que te recogiste el cabello, ya no te guían las musarañas
no te unge ese consagrado hedor de borracho aplastado.

Es difícil acostumbrarse a tus dedos secos del jugo de tu vientre.
No te entiendo, no te encuentro, no te siento.
¿Por qué abandonó la masturbación las sienes de tu necesidad?
No te escucho, no te hablo, ya ni me sabes a nada.

Temo que te has ablandado, y ya no soportarás que talle el verso de cristo
sobre el clítoris de tu karma-soy alérgico al barniz de tus pestañas-
Vine a verte porque me dijeron que falsificaban tu sazón por las calles,
Pero ya no te burlas de mí
(me sonríes con decencia)
Y tus lágrimas ya no saben a rabia

Y mañana ¿qué nombre robamos?

martes, junio 14, 2011

solo por necesidad

. Llenas de frio, en las habitaciones, retumban obscenas necesidades de vientos impúdicos que vengan a colarse en estos hombros. Tan de piedra. Tan de carne. Con tanta palabra que viene y que va, me gustaría recostarme en frases que no se antojen. De tristeza, ni de alegría. Sin asomos de insatisfacciones. Aunque se desprendan las ausencias, y caigan de los arboles. Cómo no, con tanto viento apresurado que a deshoras llega a las nubes a causa de ese tráfico tan gris. Tan pesado. Como mi talante. Me encantaría dormir en un domingo de auxilios olvidados e irresponsabilidades disolutas.

Sé que a veces acuden a tus mientes palabras grandes cuyo significado desconoces. Que bonito sería tomarnos un café mientras me hablas solo con ellas. Yo intento usar palabras objeto: pero esta escritura es muy grave, porque en este instante estoy escribiendo. Que grato sería que mis muertos no olieran a mí. Pero hoy las palabras no me escriben a mí. Yo las escribo a ellas. No quiero que esto sea leído con climas salados ni fríos. Pero ¿cómo no vomitarte sobre dios?, si te obliga a comer lo que preparas: rastreros rastrojos de arrastradas palabras parafernalias. En esta puta pantalla… tras esta puta pantalla… bajo esta puta pantalla… ¿Nunca viste unas manos derretirse de frío? Excesiva comunicación