me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

lunes, julio 27, 2009

Nauseas, son eternas las nauseas.

Después de la perfecta fluidez simétrica de la tranquilidad reforzada, se comienza a estudiar la estática de las estatuas. La mirada clavada a la deriva: apenada, pues su matrona le mira con reproche. Está flaca y demacrada, no por su naturaleza. A la decadencia le hace falta el uso y el abuso.

Un perfecto peinado donde ningún cabello se escapa. Por dentro, más que el cerebro comienza a podrirse.
Nauseas, son eternas las nauseas.

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