Este miedo a hablar: el que me succiona las entrañas
Esa lengua: anudad, arrancada, servida al alba con vísceras y espinacas
Esta terca elocuencia: que me seda pero deja a sazón solo impaciencia
El divorcio ejecutado por Platón: en cuya engangrenada herida me despierto cada día.
Por un segundo, tomo prestados los deditos del miedo y me masturbo. Vuelvo a hacer comentarios imprudentes que se dibujarán más tarde en trazos… y vuelvo a sonreír
1 comentario:
si sonreir es bueno, y el diablo sonrie al vernos y tentarnos. no es acaso una accion buena. no es acaso el diablo mismo un acto de bondad.
Publicar un comentario