me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

domingo, junio 28, 2009

intermedio

Este miedo a hablar: el que me succiona las entrañas
Esa lengua: anudad, arrancada, servida al alba con vísceras y espinacas
Esta terca elocuencia: que me seda pero deja a sazón solo impaciencia
El divorcio ejecutado por Platón: en cuya engangrenada herida me despierto cada día.

Por un segundo, tomo prestados los deditos del miedo y me masturbo. Vuelvo a hacer comentarios imprudentes que se dibujarán más tarde en trazos… y vuelvo a sonreír

1 comentario:

Malkavoran dijo...

si sonreir es bueno, y el diablo sonrie al vernos y tentarnos. no es acaso una accion buena. no es acaso el diablo mismo un acto de bondad.