me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

domingo, junio 21, 2009

Temer

Que de algo tan falaz, tan humano y tan incierto, sea posible extraer el fulgor de un verso. Que de lo patético de un infante tonto y terco con barbas o senos, salgan melodías y matices que hagan llorar y quebrantar otros semblantes. Que voces viejas y ya sin gracia, logren leer con exactitud los secretos de aquellos que se callan; que por temor han dejado de hablar. Que mi estupidez se convierta en agonía que con terquedad abraza el vacío.
Que ya no importen las consecuencias. Solo las causas.
Lo fulminante de una roca.

1 comentario:

Malkavoran dijo...

las causas importan, por que hay consecuencias. pero... si no hya consecuencias. que importancia tienen las causas.