Claro que sí. Él lo colocaba muchísimo cuando éramos pequeñas. Y recuerdo que bailaba... No es cierto. No recuerdo. No hay sonidos ni colores ni olores de entonces. pero sé que lo hacía.
Y bailaba... Él bailaba... Pero en todo aquel Wisky regado sobre los camarones, agotó prematuramente lágrimas mías que fueron entonces sonrisas. por eso ahora debo callar y está prohibido llorar.
1 comentario:
:O?
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