nos engañamos unos a otros por el bien de los que queremos. La traición se tiene por mal, pero resulta intevitable. O eres fiel a los tuyos, o lo eres con tu propio ser. Pretender una fidelidad colectiva es simplemente idiota.
Y he pecado por intentar ser idiota. Pues no es posible. Las antinomias rondan como fantasmas en el aire que se introducen por nuestras fosas nasales....
A quienes les importamos, les arrebatamos lo que más les gusta. Y a quienes interesamos, nos alejan de lo que nos es favorito... por su bien, nuestro bien, claro.
Nadie dijo nunca que vivir fuera fácil. O posiblemente sí, yo no lo sé.
Ya jugar es pecado. Me equivoco. Eso lo sé. Pero me gustan mis errores... aún así yo no soporto fácilmente la culpa... me pesa mucho. Depronto eso es lo que me pesa en los hombros.
ser niño en estos tiempos resulta tan difícil, si no imposible...
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