me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

viernes, mayo 08, 2009

tras

Mis versos más puros son paridos en los Tártaros más negros. En los limbos más blancos. O cuando me ahogo en el Eufrates.

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