me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

lunes, mayo 11, 2009

ayer

Ayer conocí la locura.
Tiene manos amplias, y pequeñas. Suaves y ásperas.
Me obliga a llorar y a gritar.
Danza frenéticamente a mi lado, y me obliga a soltar mi quietud.
Mira mi desnudez a través de mis vestiduras, y me ata a su clamor.
Tapa mis ojos hacia el mundo, y dirige mi mirada a mi alma.
No habla.
No me hace preguntas, pues conoce todas las respuestas.
Solo canta… gime y jadea a mis oídos, prestos a caer en los cimientos de su paranoia
Su llegada trae desesperación, y hace temblar el mundo. Con ella cae el verano, y quema el espacio que habitamos.
Y me devela mis quimeras, me arroja indefensa a mis pesadillas…
Me empuja al suelo, y me recibe justo antes de caer.
… me recibió en sus brazos, y solo me dejó sollozar, llorar. Como nunca antes.
Fue testigo de mi odio, mi dolor y mi rabia.
Me dejo sentir… para después levantarme, y obligarme estar en pie. Triste. Callada.

Ayer conocí a la locura,
Y me obligó a danzar al ritmo del mundo.
Gastó toda mi euforia, y luego me tendió a observar al mundo en nuestro trance
Y su estadía, trae el invierno que deja el frío tranquilo en mi memoria.

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