me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

sábado, mayo 03, 2008

noches


Bien querida conciencia, mis más exahustivo conserje y quien sordos dibujo mis oídos, hoy hemos coincidido en admirar la grandeza y lo sublime. Lo único que me ahce pensar en la existencia de lo divino sin dudarlo, la eterna y sempiterna noche. Cuya voz jamás podermos ignorar. No. No erremos. A cuya mirada nunca podremos escapar: de cualuqier manera nunca lo desearemos.NO se si sea espacio, no se si sea tiempo. Solo sé que les trasciende. Guarde en su perenné manto millones de sueños sublimes y blásfemos. Guarda mis suspiros, mis lagrimas, mis sonrisa y tus olvidadas palabras. Nos guarda, pues aunque yo quiera dirigirme a la tormenta, y tú busques la calma no podemos separanos. Y solo ella lo sabe. Solo ella. Omnipotente, pero al mismo tiempo impotente. ¿Qué es de un actor sin su teatro? Qué es de un ave sin el cielo... Que es de nosotras sin ella.Perfecta. Preciosa. Podría perdonarle cualquier ignominia, auqne no se rebajaría. hace bastante por permitirme aprehenderla con la mirada, y mi locura no es tan locuaz, como para que podamos compararnos las tres con la augusta noche.Y sin saber que es la noche, nos sentamos las tres en su presencia. A mi izquiera está la conciencia -o cordura- y a mi derecha mi locura. Y es entonces cuando concordamos. Quizá el único momento. Solo queremos que duren más aquellos instantes... de la noche.Sabes? yo prefiero las noches nubladas.

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