silencio. Le resultaba agradable el silencio. Sus ojos no alcanzaban a escrutar en la oscuridad que comenzaba donde terminaban los dominos de su pequeña vela. Como su propia libertad. Brisa... que agradable era, aunque interrumpía el silencio, podía convivir con el. Sonia se pregunto si era así que conviviían sus padres. siempre les recordaría con esa sonrisa. Su madre, una mujer esbelta y hermosa, con unos ojos enormes y brillantes, siempre le aseguraba que no creía en la felicidad, y le recomendaba no hacerlo. Pero cada vez que pensaba en la felicidad, pensaba en su madre.Lastima hubieran sido asesinados sus padres.
pero ahora lo que importaba era la noche telurica, que le envolvía, le poseía, le inspiraba. Y eso e slo que necesita un poeta. La noche. Almenos es lo que encesitaba nuestro poeta. Que acabaría escribiendo sus últimos versos con su sangre. Por pasión a la vida, y deseo a la muerte.
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