me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

jueves, septiembre 24, 2009

tráfico

¡Voy tarde! ¡Voy tarde!
Y el muchacho que está sentado a mi lado mira constantemente el reloj y menea constantemente la cabeza –acaba de cerrar la ventana y mi pluma ya no baila-. Y el bus va repleto de gente que va tarde ¡muy tarde! ¡tarde! ¡tarde! ¡Se les hace tarde! ¡se nos hace tan tarde…
Sí. Efectivamente el chico de mi lado va tarde, muy tarde –acabo de preguntárselo-.
El bus ha tomado un atajo, ahora nos movemos…

Así todos lográramos estar puntuales en el “destino”, por algún inexplicable suceso… no importa, igual sería demasiado tarde.

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