me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

jueves, septiembre 10, 2009

hay horas...

No sé si quiero que el tiempo pase a prisa, o si quiero que no lo haga. No sé si quiero seguir con frío o prostituirme. No sé si quiero que deje de importarme. Mucho menos sé si quiera estar entre agua, o que alguien me caliente el pecho con su aliento. No sé si el paso de las nubes me asusta o me incita. No sé si mi sombra inspira respeto o lástima. ¿Me arrepiento o me enorgullezco de mis cicatrices?
A esta hora me duele el habla. Es la hora en que no lloro ni río. No quiero leer ni cantar. Es la hora perfecta donde hay tanto silencio, que logro escuchar a distancia pasos que nunca identificaré.

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