me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

martes, octubre 06, 2009

valles lejos

hay cierta tensión en la risa rebelde en medio de la palabra ofensora del silencio sublime. Muerte como contemplación, Monumento y epitafio. Una muerte es una vejez y por ende una historia. Muerte taimada, muerte de alcanfor, de historia sin historicidad, sin ser. Un siendo fuí. Muerte de epitafio: de escritura.

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