Mis ojos se quieren cerrar. Pero mis vocales cuerdas mentales desean cantar a voz de distintos poetas. Hay instantes en que la sordera se cuela por mis poros y dejo de concentrarme en que el olor a humano es contra natura. Instantes en que mis codos se desprenden de mi torso –así me dejen costra- y permiten que el lápiz baile en mis letras.
Nos des-saturamos en noches de Saturno. Nos quedamos líquidas pero sin mojarnos. Con cuello deshuesado y músculos autosuficientes. Las mariposas se escapan de los amplificadores y siento salir garzas y rinocerontes por nuestras gargantas.
¡qué frío tan animado!... de claro de luna.
Desnuda en medio de tanta lana, creo que a cinco horas de aquí hace calor y acaba de caer de una hoja una gota de transparencia. Y me cuenta que un pez se ha ahogado. Así el pasado continuo sea anti dramático.
Ojalá siga este soliloquio safárico mañana en mi garganta… así con el arribo de las primeras horas, no quiera despertar ni salir de mi caverna. Pero estoy apenas descubriendo ésta caverna, porque la roca está formada por burbujas.
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