Escribo porque me da miedo hablar.
No me da miedo, me da asco.
No, no escribo.
Deletreo porque no sé cómo decir.
Que mi cuerpo sea el que olvide, mis palabras no pueden.
Sí, es cierto.
No, no es cierto.
No solo los actores son unas putas.
Putas baratas cuyo himen sigue intacto.
Lo son más los escritores.
El sonido mueve al cuerpo, o el cuerpo al sonido.
No importa.
Importa.
No escribo: Grito.
Me divido: Mercurio.
Baña ahora tu cuerpo, sin acariciarlo por favor.
Va contra el protocolo.
Usa una máscara, estate erguida, que todos te perciban sin darse cuenta de que existes y eres imperfección pura.
No! No! así no!
Sin historia, sin pasado. Así es. Proyecta, proyecta, proyecta. Recicla.
Basura.
Día, noche, tarde...
se equivocan. Me equivoqué con ellos. No son los mismos.
No, no escribo. No canto no...
¡Qué va!
3 comentarios:
Has notado que aquello que te apasiona, al llevarlo a un lado más "profesional" termina asqueándote (y aún así no lo dejas? -el lado profesional digo-)
Los nuevos colores del blog me dan trauma
no, hay mucho que decir, no por que no exista un grito que pronunciar. de la prostitucion echa un arte esta la vida que tijeras y maletines afiliamos nuestra vida. con un bonito carnet por cierto.
Pues yo registro los bolsillos desiertos y no encuentro ni un solo minuto mío, ni una sola mirada en los espejos que me diga quién fui yo, por eso gritas!
(Fin)
Publicar un comentario