De poesía hecha a trazos violentos.
Huele a óleo y estoy sola: frente a frente con mis senos y mis mejillas coloradas. Hay silencio de mí y de ti, y de chanclas arrastradas que aún dóciles no han sido cosmopolitizadas.
Una falta de tensión y exceso de amplitud sin peso, se me escurren por el escote... y se siente tan bien... Aquí no es público: Aquí no es público.
Hay sonidos de lo sagrado, y por sucaroza ventura, yo estoy en su profano. Y en éste mi templo, cantan los pinceles de mis ancestros contemporáneos y me espacian cielos distintos con reflejos similarmente extranjeros.
Mis pies no encuentran hierba: Pero no importa: Vamos a degustar la tierra: lamer piedras y mordisquear corrientes fluviales. Ignoremos el sonido de esa motocierra, aunque taladre en mi cabeza.
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