me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

domingo, octubre 04, 2009

hay, ahí... ay

Hay afán. Y afanes de afanes. De semáforos y enlatados. Afanes de aprender y mostrar. Afán de enseñar. Afán de caminar. Afán de extremidad. Afán de bajar la cisterna. De llegar, de irse, de estar, de volver. Afán de dormir, de soñar, de equivocarse, de enmendarse. De recordar y de olvidar. Hay afán de escribir, de que no se escape nada. No hay tiempo para cazar. Afán de respirar y de tragar y de tomar y de acabar y de empezar. Afán de adquirir y desechar. Afán de eyacular, de conquistar, de estar, de saber. Hay afanes de afanes. Afán de entender, de sincronizar, de lustrar, de oler, de despedir. Hay afanes de afanes. Afán de trazar, de borrar, de tejer, de regalar. Afán de terminar este escrito… afán de calmarse.

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