me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

lunes, agosto 10, 2009

ya no sé qué contar.

Ya no sé qué contar:
entre mis horas diurnas
y agonías nocturnas,
no sé qué contar:
Entre rellenos de felpas,
armaduras de cerezas marchitas
y misericordias obligadas:
No sé qué relatar

Porque cuento latidos,
pasos, chasquidos y madrazos...
pero, no sé qué cantar:
porque repito y me enamoro,
pero las moras son negras
y no moradas.

Entre tanta demora
ya no sé qué ficionalizar.
Entre lienzos vacíos,
profesores sordomudos
y viudas negras,
ya no sé si hablar.

Así que habla:
Calla para permitirme observar
entre tanto himen amputado
y clítoris anestesiado...

1 comentario:

Ari dijo...

si decía yo que hacia falta el toque final, XD