no quiero más de libros, ni películas, ni canciones ajenas. De zapatos, jeringas ni enfermeras.
No más de sábanas sudadas, ni apagones. Menos de luces encendidas, o personas ilustradas. De frustraciones recicladas, o florecimientos de responsabilidades.
No quiero más de posibilidades, porcentajes u hospitales. De teléfonos, esferos e incertidumbres.De recuerdos. De ideas sin forma.
Ahora, solo de instantes y de frío.
¡Odio tanto ahora hacerle caso a mi madre, y ocuparme de lo urgente y lo importante!
... pareciera que lo urgente es inacabable
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