me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

domingo, mayo 16, 2010

luego hablamos

No te preocupes. No hay problema si no te acuerdas. Son tiempos extraños ¿Y qué si hoy no me fluye la letra? Si olvido si debo tratarte a ti, o tratarle de usted. Está bien si te sulfuras, te sofocas. No hay problema. Si pierdes el control. Tranquilo. No te pido que te tranquilices. Solo tranquila, está bien si estallas de vez en cuando; o de cuando en vez de. Está bien que te importe que haya una vaga sensación de que ha dejado de no importarte alguna cosa. Que te sientas raro. Que sería bueno también, claro. No te preocupes si se asoma el emocionamiento, así sea por una nimiedad. Así como si a mí se me asoma el remembramiento y me coloco en degradé, está bien ¿verdad? ¿Verdad que está bien si me dan desganas, ganas de cortar esfuerzos y me acompañas a dejarme sola y que grites roncando? No hay problema. Si te pones desafinada, si me derrito en sudor, o si nos ignoramos décadas para luego recordarnos sin contar nada. Que lo detestes sin motivo, que tomemos venganza de hechos de hace ochenta y nueve siglos, o que me invente deberes para despegar mi cuero de las sábanas. Está bien si usted no acepta que quiere hacerse una bolita de fiambre. O que yo quiera echarme a explorar dactilarmente mi ombligo a un día del clímax de mi añorado algo. Que no quieras decidirte. Que ni blanco ni negro. Que no le llene aquesto de ayer. Está bien parar de hacer trazos, que me duela la cabeza, que se acerquen lentamente todas las paredes y nos digan que está mal el paso que estamos a punto de dar. Está bien cantar horrible e ilegible para no escucharlas.

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