me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

martes, marzo 16, 2010

retoricida

Alteración. Llevo siglos sin escribir. Quizás solo sea una semana, un día: Quizás anoche en medio del sueño, me desperté a escribir; sin enterarme de ello. Mi mano pesa tanto que este cuaderno va a quedar enterrado diez metros bajo tierra. Intento que sea mi hombro quien escriba.

¡Necesitaba tanto este escribir! Pensé tanto qué debería postrar ante el trazo… y ahora no logro traer nada de ello a mi mente. Mis manos huelen a día soleado y nómada.

Mientras una autoridad alterada habla, yo escribo. Lo que se está escribiendo no tiene ningún punto común con lo que se está diciendo

¿Qué hay en mi cabeza? No podría decirlo: No lo sé. Pero sí sé qué está en mi nuca. En mis vértebras está viajando una sensualidad retenida que tiene asco de ser cuerpo tocado.
¿Qué venía a decir aquí?

No hay comentarios: