Me pongo seria: a decir un montón de vanalidades existenciales sobre el instante, sobre el recuerdo, que en un par de minutos serán para mí solo un juego. Divertido pero repetitivo al fin y al cabo. ¿Qué cabo? Divagaciones. Trémula. Sonrisa desconfiada: Divago
Gracias por venir, lo lamento, ya sabes: molestarte. Pero es que estoy atragantada y necesitaba decírselo a alguien. Verás, he adquirido una habilidad que se te puede antojar morbosa: Puedo perderme: donde sea, con quien sea, cuando sea. No hablo de refundirme, esconderme o desaparecerme; simplemente puedo extraviarme de forma variable. ¿no es morboso? Entonces ¿insolente? ¿tampoco?
Bueno, no es todo. También veo temblar el piso constantemente. ¿te resulta incomodo con alguien capaz de hacer semejantes cosas? ¿No? No te inquietes, se que son demasiadas cosas, y que no puedo controlarlas, pero evitare hacerte daño. Mira: esta es la lista de los asesinatos que he cometido. Así es, ya he asesinado más de noventa y nueve zancudos en lo que llevo de consciencia, según mis cálculos este va siendo el peso de mi kharma, por eso tengo tan gastadas las zuelas de los zapatos. ¿Suspiras? ¿es de miedo? ¿No? Ah… ¿algo tonto? No, no te preocupes, yo solo. ¿eh? No, es un secreto ¡Cómo voy a contárselo al ginecólogo! Sí, comprendo, no, no, quizás vaya mañana, pero igual y… ¿hola? ¿hola??
No hay comentarios:
Publicar un comentario