me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

martes, noviembre 23, 2010

relevé

Somos tan poco y tan nada. Tan opacos, ásperos y ocres. Tan predecibles e inimaginables.
Somos tan imposibles y tan aburridos, que éstos ojos desconocen lo que ven cada mañana. Y ésta cabeza es tan ajena a su propio dolor que solo desea no reflexionar: flexionarse hasta derretirse

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