me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

martes, febrero 16, 2010

ahu


Que nada toque este cuerpo sucio, desmembrado, desnombrado, deshormonizado y desarmonizado. Arráncame la lengua podrida por historias resumidas en un pozo coagulado. Tan coagulado, tan coagulado. Congelado. Madera gelatinosa que ni las llamas abrazan. Braza que huele a plaza, a llanta, a grito, a parlantes, a susurro, a cotilleo. Explosión del reloj de valores morales y artísticos. Olvido, olvido olvido. Olvido obvio de Oviedo. Depresión de los senos, luxación del cerebelo. Cigarrillo apagado en el ojo. Paja de mano hecha de ácido clorhídrico. Ablación del suspiro. Pirómano convulsivo. Cliché de mi trazo. Lágrimas al por mayor. Recuerdos recaudados en marzo. Decisión por la desidia desordenada:

1 comentario:

Karulox dijo...

es un gremmlin! señora libro objeto :O!