me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

martes, marzo 10, 2009

teocidio

pero si ya no hay dioses que culpar o amar
si ya arrojamos sus calzas por la ventana,
y ni siquiera el dolor nos domina.
Si solo veo humanos ¿cómo no vomitar?

Una cerilla que no se extinga,
para encender todos esos pulcros perfumes.
Y que me salpique el mordisco de una manzana.
Roja. Verde...morada. Negro.
Y la sombra no produce chasquido.

Pero con todos estos rifles. Apuntando. Me. Sigo.
Cantando

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