pero si ya no hay dioses que culpar o amar
si ya arrojamos sus calzas por la ventana,
y ni siquiera el dolor nos domina.
Si solo veo humanos ¿cómo no vomitar?
Una cerilla que no se extinga,
para encender todos esos pulcros perfumes.
Y que me salpique el mordisco de una manzana.
Roja. Verde...morada. Negro.
Y la sombra no produce chasquido.
Pero con todos estos rifles. Apuntando. Me. Sigo.
Cantando
No hay comentarios:
Publicar un comentario