En medio de un lazo violento. De un nicho preparado para la amnesia y el salvajismo. Donde él huye de lo diáfano y de la explicación, y olvida el cuerpo colectivo que su madre comenzó a construir. Y regresa a ser sombra protegida. Y regresa a la caverna. Regresando a las vísceras de la tierra. Regresando a su semilla. Recuperando las pulgas en su sudor, los gruñidos en sus latidos, las plantas en el cabello al que sus manos se aferran. Dejando su alma en esa tierra, húmeda, cálida, estrecha. Desechando la cabeza y absorbiendo las sierras volcánicas con su boca, sus dientes, su lengua.
Y ella. La que juega a ser víctima y presa. Salmón en hocico de oso sordo ¿Objeto? Furia y olvido. Placer y culpa asesinada. Sonrisa ignorada en medio de los jadeos de donde nace el silencio y el movimiento busca el punto inerte. Enterrada bajo lo que no puede aprehender, aquello que jamás podrá comprender. En ese peso triturador de lo desconocido, encuentra la levedad que le hace llorar el veneno bíblico, y soltar en sus gemidos las opiniones y meneos de cabeza. En cada orgasmo estertórico mueren discursos, frases, palabras, letras
¿Queda tiempo para pensar en quien intenta romperla?
Y luego, cuando ya todo ha explotado, le preguntan a las estrellas donde se encuentran… porque no les pueden responder. Y suspiran polillas de colores, con quienes escapa el único conocimiento que vale la pena conservar
1 comentario:
Un osito!!!!!!!!!!!
jajaja
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