
¿Te preocupa mi salud mental? O sencillamente disfrutas seduciéndome hacia el acantilado de la infinita desesperación.
Cunando no se puede seguir luchando contra ti, cuando no se puede escapar de tu ronroneo, exacto como las sombras, no queda más que resignarse y caer rendida a tus pies.
Cuando la labia se ha agotado, y no puedo convencerme de lo contrario, agacho la cabeza y beso tus pies.
Nada más importa,
-¿ilusiones? No seas idiota… ¿para que luchar por ellas si puedes invocarlas? Yo te las daré, y te aseguro que creerás que son reales.- leo esas palabras en tus labios, y te creo. Por que ya ha muerto la fuerza. Por que yo la he matado, y ahora tu eres mi único camino.
Odio cuanto me rodea, y solo espero la oscuridad y la soledad para caer en tus malditos brazos Morfeo. Me cuido de ser tocada. Mutilaría la mano que osara hacerlo, siempre lo he odiado, pero ahora espero ser rozada por las sábanas. Para sentir las únicas caricias que logran excitarme… y provienen de un cuerpo inerte.
Hace frío. ¿De donde viene pues esta cálida sensación ahora?
Pienso que roban mi calor, y luego calientan mi cuerpo casi indiferente… Pero no, solo las haz calentado con tu aliento para acunarme.
Siento sudar mis manos, no puedo esperar un minuto más para dejar que tomes mi protervo instinto. Te espero Morfeo, tu sacrificio ruega por tu llegada. ¿Qué escenarios haz preparado para mí en esta noche de lluvia intensa? ¿Jugaras con mis miedos, o descubrirás mis más íntimas codicias? ¿Qué máscara usarás? Sabes que si encarnas en su voz y su rostro, te será más fácil aniquilarme… y ¿resucitarme?
Y cuando en tu mundo, te veo yacer sobre mi cuerpo oh Morfeo, mi rostro es surcado por mis lágrimas. La culpa me acongoja. No es a ti a quien deseo Morfeo, y bien lo sabes, aún así recreas vidas eternas para mí.
Acudo a tu misericordia, solo por que eres lo más cercano. Lo más parecido a ella. Pero ella no perdona, no es sutil, y no permite remordimiento. Es en quien pienso cuando el alma abandona mi cuerpo. Es de quien quiero recibir un beso, lleno de hiel y veneno.
Pero no me atrevo a buscar a Perséfone. No soy digna de admirar su belleza.
Y sé que cuando me abrace… no me soltará. Perséfone… es tan cálida y dulce... tan fía y agria. Pero cuando toca, no perdona…
No hay comentarios:
Publicar un comentario