me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

jueves, mayo 19, 2011

qué forma tan curiosa de burlarte de tí misma

Oscilar por los días en un vaivén de caballos desbocados. Extrañar los días áridos y las noches accidentadas. (¡TENGO MIEDO DE ESCRIBIR EN PRIMERA PERSONA!) Por eso la invocación del artificio. Escritura de dudosas estéticas. Habla que no quiere dejarse escuchar. Hastío por los receptores definidos.

Venzo mi miedo: No te escribo, por miedo a llorar, por cosquilleos en las ingles y raíces en mi ombligo. Me callo: porque es demasiado temprano para explotar los tímpanos ajenos: los sesos solo huelen bien en el pavimento, después de la media noche. Es innegable la furia con la que hoy amaneció mi sangre, así la arrulle con ausencias y le prometa promesas prometidas a Adán.

Al final de cada frase, nuca pude arrancarme los ovarios, hacerte un filete de mis senos, ni siquiera devorarme la placenta. No pudimos apostar las onces, a ver quién saltaba más veces y más rápido el cordón umbilical.

Hay alegrías tan extrañas, que producen náuseas y taquicardia… y me duele aquí, en le pecho, este coito entre las tropías.

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