me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

sábado, abril 02, 2011

post-espectáculo

Necesito ordenar -¡cómo te atreves! ¿quién eres y donde me tienes?!- Despejarme el camino para poder quitarme pedacicos de mí, y dejarlos botados por donde paso. Por donde bebo.

Lo que me encanta del desencanto es que me hace más fuerte. Pero estoy cansada de tanta fuerza, tanta ira, perspicacia. Me temo que me enferma la inteligencia. Nuevamente al final queda la música. Pero hoy solo es música pasiva: mi voz va apagándose con la intermitencia de una lámpara, a la que el aceite, poco a poco, va abandonando.

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