me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

domingo, septiembre 19, 2010

madera

permítame descansar un rato sobre la fiera suavidad de su siniestro muslo.

Pero por favor no me toque. Que al hacerlo deja de ser un objeto y yo no quiero recostarme en un sujeto. Está bien si no me mira, si lo hace de soslayo y con enajenación; o si suspira casi como por error y yo entonces recuerdo que, a pesar de objeto, tiene usted vericuetos y no puedo sujetarlo.

Y así está mejor. Es que quiero detenerme un momento.
Que anoche me acosté cantando y se ha levantado gélida mi voz. Y sigue triste mi espalda ¡qué tal si yo misma tuviera tiempo para la tristeza!

El afán dentro de mi mochila hace mella en mi hombro derecho. Y yo tengo que permanecer derechica. Me recompensa saber que no soy demasiado grande para caer en ciertos huecos. Y que aún quedan agujeros en algunas agujas. No quiero seguir en carreras matutinas contra el sopor agradable del amanecer, para ganar un cuerpo apretado entre tanto objeto que sujeta todo menos sus agrias jetas.

Y si el día de hoy, lograra omitir mi ausencia

1 comentario:

Thundercats dijo...

No puede ser...me gusta mucho todo esto. Me ha encantado su blog.
Saludos!