me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

lunes, junio 14, 2010

en blanco


sin embargo hay días en que se me seca la tierra
me avergüenzan los ángulos
y me dedico a mis fiambres
a asesinarme las partículas

A veces no me da miedo y me salva el movimiento,
me distrae la sombra y me cabalgan los caballos.
Se me despertenecen los dedos y, fugitivos, mis hombros escalan vértigos de colores... aunque me cohíba mi propia mirada y la bebida regada.