Quiero estar con usted y llevarla a recorrer la jungla de mi cabello, el desierto de mi vientre, el páramo de mi entrepierna… Pero no le miento, se me va el aliento en querer descubrir el universo de sus ojos, probar el carmesí de sus incógnitas, desangrarme en los espinos de sus manos, ahogarme en la telaraña de sus palabras, enredarme en el dolor de sus uñas y escampar en sus silencios… ¿es demasiado pedir?
Quizás sea demasiado pedir esperarla impaciente en cualquier banca, a cualquier hora, fumando cualquier suspiro, robando cualquier gato para regalarle a la hora de la cena, que será servida a las treinta de la madrugada, y cuyo postre será simplemente la hibridación de nuestras pestañas. Déjeme decirle, en resumido resumen, que es usted simplemente una mujer deliciosa, pero con demasiadas espinas como para tragar de forma despreocupada.
3 comentarios:
Caraaaaaaays
genialoso
...tenias razón...
quién será
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