me encanta marcarme la nuca con la gamba de la g hirviente. Hacerme fisuras con la jota en la clavícula y cavar hoyos en mis homoplatos con las eses. La gente buena no necesita poesía. Estoy siendo futilánime, por favor leerme de forma futilosa o fusilante. Gracias.

miércoles, diciembre 30, 2009

corazón, nombre propio


...te digo...

entonces ven y escóndete en mis senos, así la sal de tus lágrimas queme mi piel y tus gritos revienten mi carne. Ojalá el espíritu y la intensidad bastaran para hacerte drenar la desesperación del instante... de este instante.

No, no quiero que dejes de sufrir. Solo quiero que tu dolor me lastime. Depronto así secas el sudor que ha dejado el agotamiento de tu entrega con el revés de mis párpados.

Y entonces, entonces entonces

... entonces no hago. Así diga o calle, no importa: no hago. En esta brevedad te llega todo sonido convertido en el escozor del silencio