Me pregunto si aún sangra tu derecha
si se mueven tus dedos
si duermes de dolor
me pregunto si tu suavidad dactilar se ha ido.
si el aburrimiento no se condensa en el peso de tu diestra
si no se burla de tristeza e impotencia tu siniestra
tengo rabia de tu rostro contra la acera
del trueno sin resplandor de tus falanges
será morbo
será que me hizo volverme sal nuevamente el deseo de verte electrocutado de dolor
O quizás sea el ansia de odiar los setenta dedos que te tatuaron contra tu voluntad
Malditos bastardos
Malditos bastardos
¡Malditos bastardos!
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